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“Por una conducción + verde” se basa en una serie de puntos y objetivos que, si políticos, fabricantes y consumidores aplican correctamente, serían la clave para reducir el impacto medioambiental de los vehículos.


















reparto de la carga


Todos los usuarios y fuentes de emisión deben compartir el coste de las políticas y medidas para mejorar la calidad del aire, evitar el cambio climático y disminuir el consumo del combustible. Según indica la FIA en su declaración “Por una conducción + verde”, sería injusto e inefectivo concentrar la política de acción únicamente en el sector del transporte por carretera, ignorando otras fuentes de gases tóxicos o de gases de efecto invernadero. Para asegurar una política equitativa sobre el reparto de la carga en todos los sectores se necesita un coste comparativo transparente.


tecnología


La innovación tiene un papel importante a la hora de conseguir avances en la mejora de la calidad del aire. Es necesario potenciar nuevos vehículos, combustibles y componentes tecnológicos. La industria, en colaboración con los gobiernos, invierte continuamente en la reducción de las emisiones y en tecnologías del automóvil más limpias a través de diferentes elementos del vehículo, incluyendo la aerodinámica, el rendimiento, el ahorro de energía y los modelos híbridos, la resistencia y el peso. También ofrece cursos e información sobre la conducción eficiente a los conductores.


infraestructura


Los gobiernos pueden ayudar a potenciar una conducción más eficiente a través de planes urbanísticos, infraestructura de carreteras y gestión del transporte, evitando así los atascos y mejorando la circulación. Se debe invertir en el diseño de mejores carreteras, con más capacidad y más respetuosas con el medio ambiente, ya que eso puede ayudar significativamente a reducir las emisiones y los niveles de ruido de los coches. Los sistemas inteligentes también pueden contribuir significativamente a la mejora de la eficiencia de los diferentes medios de transporte y de su funcionamiento conjunto, de tal manera que los consumidores tengan más opciones.


incentivos


La política fiscal es clave en la reducción de las emisiones. Desafortunadamente, las que utilizan muchos países únicamente han derivado en un aumento de la carga fiscal y de los costes reales del conductor medio, empeorando la situación de los más pobres. El principal objetivo de los impuestos sobre el carburante y los vehículos debería ser la disminución de las emisiones y contaminantes, no el aumento de los ingresos. En lugar de sancionar a los conductores por utilizar sus vehículos se debería premiar a aquéllos que utilicen coches más limpios y animarles a usar diferentes medios de transporte.


acción del consumidor


Además de los incentivos fiscales, también son esenciales las campañas informativas entre los consumidores que promuevan la conducción verde. Todas estas medidas repercutirán no sólo en una conducción más ecológica y en más opciones de movilidad para los conductores, sino que también ejercerán presión en los fabricantes, incentivando el desarrollo de tecnologías del automóvil más limpias.


renovación del parque automovilístico


Los parques automovilísticos necesitan modernizarse a nivel mundial. Ello puede influir positivamente en los niveles de contaminación. La emisiones de monóxido de carbono (CO), óxido de nitrógeno (Nox), hidrocarbono (HC), productos orgánicos volátiles (VOCs) y otras partículas de los nuevos turismos se verán reducidas de manera espectacular gracias a tecnologías que controlan las emisiones, como el catalizador y los filtros. Hoy en día, los coches producen un promedio del 95% menos de óxido de nitrógeno y otros contaminantes que sus equivalentes de los años 70. El crecimiento de los parques automovilísticos en países altamente motorizados no significa necesariamente que aumenten las emisiones tóxicas. De hecho, hay ejemplos que muestran una mejora de la calidad del aire. El mayor reto se encuentra en los países en vías de desarrollo, donde la calidad del aire tiene un serio impacto sobre la salud pública.


turismo


A la hora de elegir viaje y destino, los conductores deberían tener en cuenta su impacto medioambiental y también cómo pueden reducirlo o compensarlo. El impacto del turismo en el medio ambiente se equipara al de cualquier industria y, por tanto, no debería pasarse por alto. Las actividades turísticas afectan a los niveles de gases invernadero y constituyen el 5% de las emisiones globales de CO2. Asimismo, repercuten en el medio ambiente y en los ecosistemas locales. La Organización Mundial del Turismo apunta que muchos de los fenómenos meteorológicos producto del cambio climático pueden perjudicar gravemente el turismo en ciertas regiones. Esto no sólo afecta a las comunidades que viven de ello, también repercute en la economía mundial.


estándares globales


El debate sobre las emisiones de CO2 de los vehículos refleja que las soluciones a nivel regional no son suficientes para afrontar una problemática global. La FIA tiene como referencia los 140 g de CO2/km establecidos por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa. Sabiendo que el parque automovilístico mundial se duplicará en 2020 y que la mayoría del desarrollo ocurrirá en el mercado emergente, un estándar global puede ser un buen punto de partida para negociar los créditos de carbono, permitiendo a los políticos un mejor entendimiento del parque automovilístico global para así formular la política correspondiente.